¿Arrugas en la ropa? ¡Vaya drama! ¡Qué problema tan heavy! Pero bueno, como parece que a algunos les importa bastante, así que aquí van unos consejillos para librarte del rollo de planchar y evitar arrugas en tu ropa. Porque, vamos, ¿a quién le gusta perder tiempo pasando la plancha? ¡A nadie, claro!

Si eres normal y odias la plancha, te recomiendo que sigas leyendo y si no, puedes seguir perdiendo el tiempo.

👇¡Sigue leyendo y verás como se acaban las arrugas!👇

1. ¡Ojo con amontonar la ropa!

Piénsalo: estás deseando ponerte esa camisa limpia para tu plan de mañana y, ¡tachán! Sale toda arrugada de la lavadora. Fastidia, ¿eh? Pero tranquil@, porque si prestas un poco de atención al meter la ropa en la lavadora, puedes salvar tus prendas de ese infierno de las arrugas y mantenerlas como nuevas.

¿El truquillo? Primero, jamás, y digo ¡jamás!, metas la ropa en la lavadora como si fuera un concurso de a ver quién mete más. Eso es un desastre seguro. No la sobrecargues. Deja que la ropa tenga su espacio, que se mueva a sus anchas durante el lavado y no se roce tanto, que eso solo crea más arrugas.

Así que, la próxima vez que te plantes delante de la lavadora, recuérdalo: métela con calma. No hagas montones con la ropa, dale el espacio que necesita y mantén tus prendas en perfecto estado. ¡Adiós arrugas!

2. Escoger el ciclo de lavado: ¿Qué rollo, no?

¿Para qué complicarse eligiendo un ciclo de lavado? Elige el primero que pilles, dale al botón y ya está. Total, una lavadora es una lavadora, ¿verdad?

¡Un momento! ¿Qué es lo que veo en tu ropa recién lavada? Sí, lo has pillado: arrugas por un tubo. Eso te pasa por no tomarte un minuto para escoger bien el ciclo.

En el mundo ideal donde las lavadoras son mágicas, meterías la ropa como viniera, en cualquier estado, y saldría perfecta. Pero en este mundo real, elegir bien el ciclo es clave para cuidar tus prendas.

El truco está en saber qué ofrece tu lavadora. Normalmente, encontrarás ciclos de lavado como «delicado», «algodón», «sintético» y «rápido», entre otros. Cada ciclo está pensado para un tipo de tela y suciedad. «Delicado» va genial para cosas más sensibles, mientras que «algodón» es ideal para las cargas más cañeras.

3. Atento a la velocidad de centrifugado, ¿es que no lo hace todo el mundo?

Imagina esta situación: estás de pie frente a tu lavadora, con un montón de ropa sucia y el reloj corriendo. El centrifugado es solo un paso intermedio, ¿por qué detenerte en eso? Después de todo, ¿quién se preocupa por cómo giran tus prendas mientras están en la lavadora? ¡Nadie!

¡Pero espera! ¿Qué es eso que se avecina después del centrifugado? Sí, lo adivinaste: más arrugas. Eso es lo que obtienes cuando no te molestas en controlar la velocidad de centrifugado.

De nuevo, en el mundo ideal, podrías simplemente presionar un botón y dejar que la lavadora haga su magia sin preocuparte por las velocidades de centrifugado. Pero ya sabes que no es así. Las velocidades de centrifugado importan.

¿Y entonces qué? Si quieres que tus prendas se retuerzan más, selecciona la velocidad máxima. Pero si prefieres evitar las arrugas, simplemente baja la velocidad. ¡Es lo que hay!

4. Utiliza agua fría o tibia, porque el agua caliente es para los débiles

¿Para qué perder el tiempo seleccionando la temperatura del agua?. El agua caliente puede encoger las fibras de la ropa. Así que, por supuesto, lava tus prendas con agua fría o tibia. Porque, ¿quién necesita agua caliente en su vida?

5. Separar por tejidos, ¡claro que sí!

¿Algodón, lana, sintéticos, seda? ¿Para qué molestarse en separarlos? Tira todo junto y mira cómo tu ropa compite por un sitio en la lavadora.

¿Y por qué se arruga todo cuando mezclas distintos tejidos? Porque cada uno necesita su propio mimo en el lavado (temperatura, velocidad de centrifugado, tipo de ciclo). Si los juntas, seguro que alguno no sale bien parado y termina todo arrugado. Y ojo, los tejidos más toscos, como los vaqueros o las toallas, pueden dañar a los más delicados, dejando arrugas y estropeando las fibras.

Entonces, mejor no mezclar a lo loco.

6. ¡Saca la ropa de la lavadora ya!

Podrías ser de esos que sacan la ropa en cuanto termina de lavarse, pero si no lo haces, prepárate para lo que viene.

Dejar la ropa en la lavadora, en ese ambiente húmedo y cerrado, es como jugar a la ruleta: nunca sabes qué prendas acabarán llenas de arrugas. Y ese «aroma» tan especial que se forma, ¿eh?

¿Qué pasa ahí dentro? Cuando acaba el lavado, la ropa queda en el tambor, y entre la humedad y el calorcillo, las fibras de tus prendas se relajan y se llenan de arrugas. La falta de aire y la humedad en un espacio cerrado no ayudan. Y si la ropa se enfría ahí metida, las arrugas se quedan para siempre.

Vamos, que no queremos que nuestras ropas se sientan atrapadas. Así que, mejor saca todo en cuanto termine el ciclo.

7. Usa suavizante de ropa, ¡esos aromas artificiales son lo más!

Abres la lavadora y sacas tu ropa. ¿Qué encuentras? ¿Ropa arrugada y dura que parece papel?

El suavizante hace que tu ropa sea suave y agradable, y lo mejor, ¡reduce un montón las arrugas! Claro, podrías vivir sin suavizante y aguantar el tacto áspero y las arrugas, pero ¿para qué, si tienes esta maravilla a mano?

Así, en vez de batallar con la plancha y perder horas quitando arrugas, solo tienes que echar un poco de suavizante en la lavadora. Este prodigio ablanda las fibras de la ropa y las arrugas casi se van solas. Es como si tus prendas te dieran las gracias por dejarlas perfectas y suaves.

8. ¡Agita bien la ropa!

Claro, antes de poner la ropa en la secadora o el tendedero, no te olvides de darle una buena sacudida. Hazlo como si estuvieras quitando el polvo de una alfombra, aunque tus prendas sean más delicadas que el cristal.

Conclusión: Chao, plancha, ¡no te vamos a extrañar!

Para acabar, huir del planchado es lo más importante de todo. Nadie quiere gastar su tiempo y esfuerzo en planchar. Así que sigue estos tips y mantén tu ropa sin una arruga. ¡Es lo más crucial del mundo! Y quién sabe, ¡quizás hasta te sobre tiempo para hacer cosas mucho más chulas! Adiós a la plancha y hola a la ropa lisa. Pruébalo y vive sin la pesadez de planchar, ¡porque de verdad, no hay nada peor en este planeta! 😄

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Envío bastante a menudo correos donde además de explicar historias, doy muy buenos consejos sobre como ahorrar con tus electrodomésticos.